jueves, 8 de agosto de 2013

Aventuras felinas

Ráfagas tenues de una brisa sensual se asoma.

Se ovilló en el sofá y ronroneó de placer. Por fin se hallaba en casa lejos de los ruidos y riesgos que acechan y a la vez, que atraen en las escapadas nocturnas.
La penumbra cómplice arrulló su cansancio y se estiró cuan larga era  y antes  de entregarse al relax, descubrió el mordisqueo de su estómago ansioso. Con pereza  se acercó a la cocina; allí, el tazón de leche tibia aplacó su inquietud hambruna.
Volvió al sofá y ya cómoda, cerró los ojos y las imágenes se apretujaron en su memoria, y ella, indulgente, les permitió avanzar.
La luz de la luna recortaba su sombra mientras subía uno a uno los escalones de la glorieta de la plaza Las encinas y atraía las miradas de los noctámbulos con su andar sinuoso, felino y voluptuoso. Desapareció un instante en la sombra del mirador y lo vio. Él, él estaba allí y ella mimosa se acercó, se frotó contra su piel, se erizó su dermis al contacto tierno y en ambos, los ojos iluminados por la luna, brillaron de amor y deseo.
En su evocación  volvió a escuchar el alboroto violento de alguien que se acercaba aullando de indignación. La rival había descubierto el amor prohibido y subía furiosa a enfrentar la prueba del engaño. Ella preparó sus garras, mas,  quedó petrificada cuando la mujer tironeó a su marido, y mirándola con desprecio dijo: -Es una mujer gato, no vale la pena enojarse.
Volvió a arrebujarse en la tibieza del sofá algo incómoda, luego extendió sus largas piernas y pensó: -Estoy segura que en el fondo ella envidia mi habilidad para cazar y jugar con mis presas.

Bostezó y ahora sí, se durmió plácidamente.

miércoles, 24 de julio de 2013

Poema en siete notas

La brisa respira y se inspira en la meditación.


¿Dónde encuentro mi perfume favorito?
Reflejo de la innata esencia
Místico aroma de la conciencia
Fábula de amor bendito.

Sólo busco un calor fortuito
Lámpara que encienda mi coherencia
Silueta frágil de mi permanencia
Donde habite Dios hasta el infinito.

lunes, 22 de julio de 2013

Oda a los pasos

Una brisa reflexiva agita las hojas

Cada paso que doy
Me acerca a mi esencia
Cada huella en la arena
Me sugiere que existo
Si veo esas huellas
Es señal que regreso
Vuelvo sobre mis pasos
¿Es el tiempo el que pasa?
¿O yo paso por el tiempo?
Cada paso es un misterio
¿A dónde me llevan los pasos?
Cada rastro es un recuerdo
Grabado en el alma del tiempo
Paso a paso me bebo la vida
Paso a paso acelero mi muerte
¿Es la muerte el final?
¿O pasaré a mejor vida?
Hoy doy paso al amor
Mañana a la alegría
Que nadie te pase factura
Por haber desperdiciado un día
Disfruta hoy
Que el mañana es un enigma.

jueves, 9 de mayo de 2013

Día D


Es hoy
Esta vez sí
Presiento que es hoy
El río no vuelve atrás

Fue
Ya fue
No se repetirá
Vislumbro lo que soy
Es momento de ser veraz

Es hoy
No hay duda
Es el día elegido
Momento de volver a empezar

martes, 22 de enero de 2013

Ocaso de una brisa

La brisa se diluye en el tiempo.
Se desprende de la fantasía.
La realidad atenaza los días, aprieta las horas y encarcela los sueños.
Aunque la brisa intenta el vuelo grácil, la tempestad disuelve su intento.

sábado, 24 de noviembre de 2012

El miedo

La brisa arremolina palabras que dispersen alguna luz.


Sentir miedo no es cobardía
Cuando se abraza el criterio
Y si es la duda el misterio
De encarar alguna acción
Considere la intención
Y a quién beneficiaría
Apele a la valentía
Si la ocasión lo amerita
Que habrá agua bendita
Sobre una buena gestión.

martes, 6 de noviembre de 2012

El secreto

Una brisa suave enlaza recuerdos y rescata escritos al leer el blog "Los días de mis Noches"


Tengo un secreto guardado bajo siete llaves y gracias a ello, mi vida  desborda de placeres. De los siete pecados capitales abuso de la pereza, la lujuria, la gula y hasta del orgullo.
Camino la vida con botas de siete leguas: desde el primer día de la semana hasta el séptimo, pinto las horas con todos los colores del arco iris y aunque transcurran mis septenios, me mantengo joven, atractivo  y vital.
Pueden pasar sobre mí las siete plagas de Egipto que yo seguiré disfrutando de un lugar en el séptimo cielo. Y no es que tenga un amuleto como puede ser una estrella de siete puntas, o siga un método determinado de vida como los siete principios del Kibalión. ¡No! Tampoco quiero significar con esto que tengo siete vidas como los gatos; no soy inmortal y tal vez cuando muera me esté esperando el cancerbero a las puertas del Hades para pasearme por los siete infiernos del Dante.
Mas, mientras viva gozaré de una apariencia digna de Narciso, tan bello como el pájaro Siete cuchillos, tan delicado como las siete  notas del pentagrama y tan sensual como la danza de los siete velos.
No, no soy una de las siete maravillas del mundo aunque el mundo debería considerarme; tampoco soy uno de los siete enanitos, siempre jóvenes acompañando a Blanca nieves a través de los siglos.  Mi padre es Oscar Wilde y tuvo varios inconvenientes debido a mi nacimiento, así,  mi identidad ya casi está revelada, soy Dorian Gray.
Y les dejo este concepto de mi amigo Lord Henry Wotton: “Lo único que vale la pena en la vida es la belleza y la satisfacción de los sentidos”, aunque, pensándolo bien, les aconsejo que no lo tengan en cuenta.