sábado, 26 de junio de 2010

Mi traje de sombras


Esta brisa de otoño desata palabras que dejan fluir la fantasía.


Antes de ir a dormir  cuelgo mi traje de sombras para que no se arruguen las oscuridades.
Al levantarme, el dolor tiene los ojales perfectos; la angustia abre un poco las costuras pero sigue lisa; el resentimiento se ahoga aferrado a las pinzas de la prenda; la soberbia se instala intacta en las hombreras y el egoísmo se concentra en los puños cerrados.
Apenas salto de la cama,  mi traje de sombras se adhiere a mi piel como si siempre fuera invierno y estoy tan acostumbrada a él, que no hago nada, ni siquiera por desabrocharme.

sábado, 19 de junio de 2010

Reencuentro


 Hoy, la brisa sueña con la esperanza de un nuevo amanecer.


   El hombre azul camina por las cornisas de la vida. Sin apuro avanza lentamente a encontrarse con su presente. Hace tiempo que espera este momento y está por cumplirse su sueño. Muy pronto descenderá los escalones cristalinos, se abrirá el portal transparente  y ahí estará, justo en el presente de Jaime.
Jaime, un sujeto normal, libre, adinerado, famoso (bueno un sujeto especial) de unos treinta  años que renunció a su esencia entre vapores de éxitos, alcohol y drogas. Y esta esencia sola, triste, libre y perdida vagó por el pasado buscando episodios que justificaran tal hecho y que la conectara nuevamente con su "otro yo".
El hombre azul brilla en los laberintos del pasado de la humanidad y vuelve a preguntarse: ¿Fue el poder, la ambición, la soberbia, la que infectó la actitud de la descendencia humana?
El hombre azul deshilvana hechos, piensa y cavila sobre las causas. Camina por las calles de cristal. Espera llegar al futuro. Toda su vida esperó este momento y siente que está por cumplirse su sueño: muy pronto el portal acrílico se abrirá y ahí estará, se encontrará con su ser que ya no será azul ni tendrá transparencia, serán uno con el hombre galáctico que recorrió su pasado y planifica su presente. Su esencia azul ha regresado luego de buscar episodios que le expliquen el trayecto recorrido para distinguir errores y aprender cada enseñanza que de ellos recibiera.
El hombre, el nuevo hombre (¿seguirá siendo Jaime?) penetra en la dimensión cósmica espiritual para cumplir con lo que dice el precepto maya “In Lak’ech – yo soy otro tú .”

lunes, 14 de junio de 2010

Una sombra


Mientras la brisa de otoño exhala un suspiro, se tejen palabras en un devenir.



Una sombra
Una sombra sola
Una sombra sola aletea
Una sombra sola aletea por ti
Una sombra tibia
Una sombra tibia quiere acercarse a ti
Una sombra azul
Una sombra azul te busca a ti
Una sombra sola tibia y azul
Una sombra  sola tibia y azul quiere encontrarte a ti
Una sombra  sola tibia y azul desaparece sin ti.

viernes, 11 de junio de 2010

13 de Junio: DÍA DEL ESCRITOR

Hoy la brisa tiene la textura de un cariñoso saludo.


A los escritores de profesión y de vocación, les deseo MUY FELIZ DÍA  porque en esa lucha constante de palabras, emociones, sentimientos y sueños, los lectores  disfrutamos al descorrer el velo entre realidad y fantasía, y nos damos cuenta de que TODO ES POSIBLE.

jueves, 3 de junio de 2010

.Justicia

Hoy la brisa de otoño se columpia entre dos platillos.
Yo busco sin tregua hallar la justicia
Que  escapa riendo por senderos vagos,
Que burla y esquiva toda mi pericia,
Que se escabulle con trucos de mago.

No puedo aceptar la triste noticia
Que aquel que bien obra no recibe pago,
Que no hay recompensa, ni una caricia,
Que el buen sujeto no recibe halago

Sin justicia, la sociedad es rota.
Sin justicia la venganza despierta.
Sin justicia toda razón se embota.

Con justicia surge una senda abierta.
Con justicia la virtud no se agota.
Con justicia el sujeto sabio acierta.

sábado, 29 de mayo de 2010

Meditación


Una brisa dulzona se acerca para perfumar la sonrisa.


Una música instrumental  dejaba escuchar entre sones el agua que corre, el trino de aves juguetonas, algún grillo… y llegaba hasta mi olfato un aroma de sándalo dulce a través de pequeños bucles de humo que danzaban en el salón. Registré entonces una voz clara, serena y muy apacible…”nos conectamos con nuestro cuerpo, nos entregamos al poder de la fuerza de gravedad y relajamos los dedos de los pies, las plantas, los empeines  los tobillos . . .”. Se olvidó las uñas, sobre todo la del dedo gordo que está encarnada; y de los sabañones rojos, hinchados y me pican, entre los dedos, debajo de los dedos, en el borde de la cutícula y debajo de las uñas y me duelen si los toco o si el calzado. . .
“Llevamos nuestra atención al abdomen donde se halla el plexo, centro en el que se acumulan . . . Ya sé, se acumula todo lo que como, lo que pienso comer, lo que me gustaría comer y lo que no quiero comer pero que como igual. Cada vez  la grasa se multiplica más y me sorprende con un pliego nuevo, y al ponerme el jeen, ese  salvavidas adiposo sube, me ahoga, me tortura, se bambolea hacia izquierda o derecha según mi postura y presiona para que lo deje suelto. ¡Ah sí!¡ cómo si fuera tan estético.
“Dejamos que los pensamientos fluyan sin detenerse; nuestra mente se calma, se aquieta . . .” La mente suya porque mis pensamientos me golpean, me atropellan, me despatarran y cada palabra suya me sugiere por lo menos diez opciones diferentes.
 “Hacemos una revisión de nuestro cuerpo y distendemos algún miembro u órgano que haya quedado tensionado para disfrutar en silencio absoluto de una relajación consciente. . .” ¿Cómo, ya vamos a entrar en la meditación y yo todavía ni empiezo a relajarme? A ver, intentaré concentrarme: aflojo las piernas, la columna vertebral, el tórax, los brazos, los músculos de. . .la . . .  cara. . . , los pulmo. . .nes, el coraz. . . ssshh. . .  ssshhh. . . sssshhh. . .

_¡Juanita! ¡Juanita!.Despertá, la relajación terminó.
_ ¡Oh, me dormí otra vez! Es que su voz me  transporta a la contemplación  apenas la escucho.

sábado, 22 de mayo de 2010

El campanario


Estaba yo en el campanario de la Iglesia de Santa Eulalia mirando las nubes crecer desde las casas del pueblo, cuando lo vi llegar. Estaba exhausto después de haber subido los 444 escalones. Me mantuve estática en mi lugar de observación y él no reparó en mí.
Sentado con la espalda apoyada  en la pared baja del mirador, recobraba el aliento. No parecía un turista ávido de la emoción visual del paisaje; sino, un sujeto abatido y hasta creí ver gotas de cristal que descendían sin prisa por sus mejillas ajadas, o quizás  era una manifestación de fatiga por el esfuerzo de la subida.
Yo trataba de hacerme invisible. El aspecto del hombre me inspiraba temor y a la vez, un fuerte sentimiento de conmiseración.
Lo vi levantarse con mucho esfuerzo y tambaleante se encaramó a la abertura del campanario. Lo vi abrir los brazos en cruz y adiviné que tenía intenciones de volar. Decidí acompañarlo y juntos nos lanzamos al vacío; mas, como vieja paloma de campanario, rápidamente comprendí que él no había practicado lo suficiente porque un césped tibio y blando lo abrazó con amor y hasta le regaló rojas amapolas que florecieron en el mismo momento de su caída. Qué extraño… no es época de amapolas.