miércoles, 30 de abril de 2014

Mi vida

La brisa desanda su trillado camino.

Desde el momento que nací
Mis días fueron menguados.
Grabé con dulce inocencia
Mis años bien estrenados.
La vida en mi adolescencia
Me dio senderos bordados.
¡Cuánto esperaba yo de mí!
¡Qué frustración ha quedado!
Sólo un trabajo practiqué.
Lo demás, quedó de lado.
Los sueños fueron rodando
Cuesta abajo, abandonados.
El sol marchitó la estrella
Que mi cielo había dorado.
Y las canas sucedieron
A tanto ajetreo gastado,
Ya marcharon los proyectos.
El viento los ha saqueado.
Sólo queda algún delirio:
Olvidar lo equivocado.
Ser feliz en el ocaso
Y disfrutar lo alcanzado.


sábado, 5 de abril de 2014

Virtud del tiempo

La brisa se deja mecer por el tiempo.

Tiempo, acaricia mis heridas
Vierte sobre ellas un consuelo mudo
Restaña tantas lágrimas vertidas
Unta esas llagas que el ayer no pudo

Tiempo, cierra la cicatriz sufrida
Descama y cura ese dolor agudo
Deja atrás la memoria resistida
Toma mi pena, muéstrala al desnudo

Tiempo, cédeme tu paz bienhechora
Te entrego a ti cada pena escondida
Respiro aliviado, la luz en mí mora

El alma ahogada de tan oprimida
Sana se levanta y ya nada llora
Tiempo, eres luz que ofrece la vida


sábado, 29 de marzo de 2014

Tiempo

Una brisa en calma distiende sus alas cansadas.

A veces el tiempo se pega en la piel del reloj y atenaza las agujas con una membrana gelatinosa. Y los minutos son horas… y las horas días… y los días…
Sin embargo, otras veces es tan fugaz como las estrellas fugaces,  y tan frágil como las escamas brillantes de esas mismas estrellas.
El tiempo, mi tiempo es cómplice  extraño de mis emociones y tan pronto se sujeta a mis lágrimas como huye con mis sonrisas. Mas, cuando necesito de su medicina, cada día me entrega una dosis de calma y cinco medidas de aceptación.
El tiempo, mi tiempo es el médico perfecto: lento, tenaz pero irreversible.
Me arrojo en la dualidad de mi tiempo y conspiro para retenerlo en la luz.


lunes, 10 de marzo de 2014

Pan, alimento humano y divino

La brisa abraza ideas que enredan recuerdos.

Pan, pequeña palabra que encierra tanta virtud; que trae al presente aromas de historias tuyas, mías y hasta de la humanidad.
Te veo aquí, sobre la mesa, dorado, cálido, con la miga blanca, húmeda, tibia, suave, al alcance de mi mano, y recuerdo el maná del que habla la Biblia y se espejan en mi mente los trigales maduros, mecidos por la brisa, que son la promesa de cascadas de harina  intentando calmar el hambre del mundo.
El sol que desde la corteza entibia mis recuerdos, me devuelve a mi infancia de juegos junto al horno de barro, donde un infierno de llamas dejaba lugar a una cueva negra y candente. Y allí, una pala de largo mango guardaba masas blancas redondeadas, más altas más bajas, con forma de hogaza, de bollo, de rosca, de trenzas, de palomas y otras tantas;  luego de varios minutos y ante los asombrados ojos niños, surgía el milagro del aroma cálido y tibio en una rebanada tierna que era sinónimo de mimo, de  amor y caricia hecho pan.

¿Qué puede ser tan bueno como el pan? Quizás aquello que genera su consumo: calma el hambre, promueve la solidaridad, es mensaje de afecto y aún más, transformado en ostia, es enmienda para el alma.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Puente

Una brisa indecisa se va y vuelve sin decidirse a soplar.

Puente, bella palabra que encierra la calidez del vínculo, el aroma del encuentro y desafío del descubrimiento si nos animamos a cruzarlo.
Quizás el primer puente fue un árbol atravesado sobre un río o sobre un accidente montañoso, allá, en los inicios de la historia del hombre.
¿O fue la luz que usó Dios para conectar el cielo con la tierra?
El diccionario define a puente como construcción de… no importa de qué, lo maravilloso es la posibilidad que nos da, de avanzar hacia algún lugar vedado por un accidente geográfico o por otros impedimentos.
Por eso, los puentes pueden ser de piedra, madera, cemento, hierro o pueden ser simplemente pasos, gestos, palabras, miradas.

Cada uno de nosotros podemos ser el puente entre el amor de Dios y el niño desamparado. Cada uno de nosotros puede levantar puentes hacia un mundo más justo. Los humanos cumplimos funciones de puente porque tenemos la capacidad de amar, de unir y de caminar en la esencia del espíritu, que es ese, el puente mayor que nos eleva hasta Dios.

viernes, 25 de octubre de 2013

Con los ojos en la boca

La brisa se asoma y esconde sin definitivamente retornar.

Mi boca te conoce tanto como mis ojos.
A través de ella distingo cada pliegue de tu piel y cada espacio de tu cuerpo.
Mi boca distingue la tersura de tus manos, la mínima callosidad de tus pies, la antigua cicatriz de una rodilla, la lisura de tu vientre y la turgencia de tus pechos blancos.
Mi boca repara en el lunar caoba de tu cuello, en el brillo de tus labios carnosos y en la ternura de tus ojos miel.
Mi boca advierte el fulgor de tu pelo claro y los rizos atrevidos que me enredan los labios.
Mi boca te ve, aún con los ojos cerrados.
Mi boca te recorre más que mis ojos y visualiza tu angustia, alegría o emoción.
Mi boca es más fiel que mis ojos, por ello, para quererte,  vivo con los ojos en la boca.

martes, 24 de septiembre de 2013

Espejo

Intensos vaivenes de una pálida brisa.


Espía incansable
Vigilante nocturno
Delator de la angustia
Imitador de la alegría
Yo me entrego cada día
A tu juicio inapelable.

Detrás de ti vive el ayer
Que se duplica en los rasgos de mi cara.
Frente a ti me encuentro hoy
Llorando los retazos de la nada.

Compañero incansable
Amigo nocturno
Confesor de la angustia
Animador de la alegría
Mi amor por ti no varía
Eres mi conciencia inevitable.