sábado, 9 de abril de 2011

Versos

Una brisa otoñal deja caer palabras como hojas liberadas.



Mis versos blancos son alas
Para escalar mis quimeras
Para remozar la rutina
De un tiempo liso
De sueños mutilados
De pasos con ceguera.

Mis versos rojos son incendios
Son pasiones liberadas
Son obstinación y empeño
Que potencian
Que presionan
Que persisten.

Mis versos son arco iris
Son matices de la calma
Son sinfonía escalonada
Para remontar  tristezas
Para apresar fantasías
De tiempos gozosos
De sueños anhelados
De pasos confiados
Que sumergen en luz mi alma.

sábado, 2 de abril de 2011

Atardecer

Una brisa perezosa espeja simples reflexiones.



Miro el atardecer y pienso en el broche de oro  de este día.
Un día que no volverá a repetirse, que desapareció, que puede dejar tallado  en nuestra memoria instantes felices o  amargos; un día que  puede ser recuerdo u olvido pero que no se repetirá. Podremos practicar las mismas rutinas: despertar a la misma hora, preparar el mismo desayuno,  hacer idénticas tareas, es decir podemos hacer una copia exacta, un clon del día que hoy cierra su puerta, mas, los sabores conjugarán diferentes, los aromas se dispersarán más tenues o más intensos, las sensaciones  flotarán distintas y aunque las horas dancen al mismo ritmo, avanzaremos por ellas desde nuestra ansiedad o desde nuestra abulia, desde la angustia o del regocijo, desde la emoción o del sentimiento.
El atardece me señala que debo reunir las vivencias de hoy y atesorarlas como joyas preciosas porque son únicas, irrepetibles, siempre notables si somos capaces de descubrir su esencia, siempre jugosas si nos dejamos cautivar por el aprendizaje que prometen.
Entreguémonos pues, a la magia de cada día sin desechar ni una brizna de luz o de sombra,  y cuando ese atardecer cubra de oro nuestro horizonte, agradecidos dispongámonos a vivenciar con más entusiasmo el encanto de un nuevo día.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Laberinto en Homenaje a Borges

La brisa tranquila pasea y se deleita.




Visité el laberinto que recuerda a Borges; se llama El jardín de los senderos que se bifurcan, como un cuento borgeano y está en la estancia Los Alamos, de San Rafael, Mendoza. Fue elaborado, con 12 mil arbustos. Aún no está habilitado al público porque está en crecimiento (alcanza tan solo 80cm de alto), pero ya es fácil perderse en sus senderos.

El trazado del mismo forma la palabra Borges en dos bloques si se lo mira desde lo alto y al caminarlo, uno trata de descubrir las letras pero no es una tarea sencilla. Me encantó la placidez del lugar y el poder percibir una sensibilidad humana que va más allá de lo material. Comparto imágenes.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Mar

Una brisa salobre rescata sentimientos.



Caminé a tu orilla, rompí el espejo brillante de arenas húmedas, aplasté bajo mis plantas otras huellas, sentí en mis labios la invasión salada y admiré tu misterio de fuerza y cadencia, de explosión y ternura, de bravura y susurro.
Mar, monstruo indeciso que embate y se arrepiente, que agrede y acaricia. Mar, enigma impenetrable, caprichoso, bravío. Mar que ofreces tus dones y reclamas respeto; mar que embrujas y dominas, mar desnudo, mar cristal, mar caricia, mar látigo o tan sólo mar, recibe mis secretos, arrulla mis sueños bordados de espuma y regálame tu idioma de inmensidad.

sábado, 19 de febrero de 2011

Capricho de la tristeza

Una brisa trastornada reúne versos bajo la lluvia.


Persigo el garabato de la lluvia
Descalzo pisando mi destino
Hoy la tristeza es rubia
Y se desboca sobre mi camino.

Esa tristeza atrapada por la luna
Es miel amarga en mi anciana boca
Se pega a mí cual espina de tuna
Y está enraizada allí, nadie la toca.

¿Será mi legado?
¿Será un ave loca?
¿Tendrá un mensaje?
¿O bigotes de foca?
¿Será un ángel desgarbado?
¿O tan solo eso, una tristeza rubia loca?

jueves, 10 de febrero de 2011

Aprendiendo a ver

Una brisa nueva refresca mis ojos.



Veo un aromo y creo percibir su plática perfumada.
Veo letras y sospecho que tejen mensajes de amor.
Veo una flor y recobro la primavera aún en invierno.
Veo una antena  y pienso en  la unidad.
Veo el cielo y espío mi ser infinito.
Veo una cascada  y descubro una fresca y rumorosa plegaria.
Veo la roca montañosa  y creo observar la morada del silencio.
Veo el hechizo del universo: lo innegable y lo supuesto.
Veo que mi corazón goza.
Veo en la vida el rostro de Dios.

martes, 1 de febrero de 2011

Viaje a mis raíces

La brisa de hoy transparenta el ayer.



El pasado se esconde detrás de las imágenes que atesora mi retina. En ellas se abrochan recuerdos de la infancia, la adolescencia, la juventud… Y cuando el espejo natural me ofrece otra vez la imagen, quizás remozada, quizás marchita, por un momento  el hilo invisible que se anuda a mis raíces, recibe  el vigor ancestral y emerge la esencia que integra mi ser.

Viajé al ayer, recuperé el hoy y fortalecí lo que soy gracias a todo ese bagaje familiar.