Tiempo de cosecha: la naturaleza ofrece su sabiduría en frutos; el ser entrega su experiencia en acciones.
Tiempo de magia: de hojas crujientes, de música dorada, de sabores intensos, de texturas mansas. Hechizo de la imaginación e inspiración del poeta.
Ideas que bullen, fantasías que pululan y buscan la complicidad de la palabra.
Tiempo de hojas: audaces o serenas, cobrizas, terrosas, plomizas y por qué no? hojas blancas, limpias, lisas. Hojas dispuestas a conspirar con las palabras.
Sólo falta la chispa que despierte al ser y lo convenza de su don creativo.
Tiempo de crear y así, decidido, el poeta se entrega a su destino.